Agarrar fuerte mi alma es lo que haré,
sujetarla,
puesto que será lo único que podré llevarme al infierno.
Guardaba la máscara entre cintas de tela puesto que se rompió hace incontables meses y el rostro de mi alma, dañado por el abrasador sol que proyectaba sus rayos no permitía mas radiaciones sobre ella, así pues la vendé con la tela restante encontrada en mi viaje. Seguía después de tan largo tiempo sin encontrar solución al rompecabezas de este condenado desierto que confinaba mi alma al más agonioso pesar. Ningún otro ente hizo contacto conmigo desde que desaparecí de la torre de los deseos, otra de mis búsquedas fallidas ya que no pude solventar las adversidades y alcanzar la cima con el fin de poder apaciguar algunas dudas que devoraban mi alma con ansias.